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Cuidados básicos de orquídeas.

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La orquídea, es la flor favorita de muchas personas. Su belleza delicada y exótica no deja indiferente a nadie y tiene gran variedad de formas y colores. Muchas veces oímos decir que es difícil de cuidar, pero no es cierto. Sin embargo hay ciertos cuidados especiales que debes de tener en cuenta con ellas. 

Lo primero que debes de saber, es que es una flor a la que le gusta el sol, pero no le gusta recibirlo directamente. Le gusta absorberlo también por sus raíces, ya que su crecimiento se da originalmente en las ramas de los árboles. De ahí que necesiten tener sus raíces al descubierto y las macetas para orquídeas sean de colores transparentes.

La falta de luz puede provocar poco crecimiento, falta de floración, caída de algunos tallos u hojas que, si no caen, sí que se pueden ver muy debilitadas. Si se da el caso contrario y nos pasamos con la luz, se deshidratará. Lo ideal sería colocarla en una ventana que dé al norte o detrás de una cortina. 

El agua es, junto con la luz, uno de los puntos más complejos en el cuidado de orquídeas. Lo ideal son riegos abundantes y espaciados, garantizando el drenaje del exceso de agua entre los riegos. ¿Cómo? Sumergiendo la maceta (sin llegar a mojar la parte superior y las hojas) en un recipiente durante 10 minutos y dejando escurrir después el exceso de agua del sustrato. Se puede hacer una vez a la semana en invierno, o de manera más constante en verano, y mejor por las mañanas. Un buen truco es fijarse en el color de las raíces. Si empiezan a mostrarse grises, es el momento de regarlas. 

También hay que tener en cuenta la calidad del agua, si vivimos en una zona de agua muy dura lo mejor es utilizar agua filtrada o de lluvia, ya que mucho cloro o un ph elevado podría estropearla. Puedes combinar este riego por inmersión con un vaporizador (sin que caiga agua en el centro de las hojas y sin mojar las flores, ya que durarán menos). 

Otro de los condicionantes para su mejor mantenimiento, y que a veces no se tiene en cuenta, es que necesita un sustrato específico, que es bueno renovar cada 2 o 3 años cuando hagamos su trasplante. Un sustrato para orquídeas dejará que pase el agua a las raíces de forma correcta. Nosotros tenemos de diferentes tamaños y formatos, puedes preguntar a nuestros compañeros del centro de jardinería y ellos te asesorarán. 

También hay abonos y fertilizantes específicos para ellas. El fertilizante es importante emplearlo, ya que el sustrato al simular su hábitat, viene sin los nutrientes que necesita, como el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Se puede aplicar con el riego por inmersión, aplicando la cantidad necesaria en el agua cada 3 o 4 semanas si ya está en fase de crecimiento. 

Por último, necesita una temperatura que no pase de los 30ºC, ni baje de los 15 y estar en un espacio bien ventilado con buena oxigenación, pero que no sufra corrientes de aire. 

Para estimular la floración es importante provocar un cambio de temperatura de 10ºC entre el día y la noche. Para ello podemos perfectamente moverla de sitio y una vez eche flor, dejarla en su sitio definitivo.  

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